
No ionizante
Las microondas no rompen moléculas — las calientan.
Fugas
Las puertas se certifican; las fugas medidas son mínimas.
Wi-Fi y 5G
La potencia queda bajo la del sol a la sombra.
Riesgos reales
Quemaduras y daños oculares con fuentes industriales — no el router.
Calentamiento dieléctrico
No es resonancia, sino rotación dipolar. A 2.45 GHz, las moléculas de agua intentan alinearse con el campo eléctrico, generando calor por fricción. A diferencia del infrarrojo, las microondas penetran varios centímetros, lo que puede sobrecalentar tejidos con poca irrigación sanguínea, como los ojos, si no hay protección adecuada.
El origen en el radar
Percy Spencer descubrió el efecto en 1945 trabajando con magnetrones de radar. Su chocolate se derritió debido a la potencia de los componentes. Esto llevó al desarrollo del horno moderno, que utiliza una jaula de Faraday con rejillas menores a la longitud de onda de 12.2 cm para contener la energía.
Ley del cuadrado inverso
La energía de microondas decae exponencialmente con la distancia siguiendo la ley del cuadrado inverso. A pocos metros de la fuente, la densidad de potencia es similar al ruido electromagnético de fondo. La absorción por materiales de construcción comunes asegura que no exista una 'acumulación' de radiación en ambientes cerrados.
Tasa de Absorción Específica (SAR)
El SAR mide la tasa de absorción de energía en el tejido biológico (W/kg). Dado que las microondas de 2.45 GHz solo penetran unos centímetros, los órganos internos están protegidos por la piel y la grasa. Los límites regulatorios aseguran que no se produzca un aumento térmico superior a 1°C en tejidos sensibles.