
Principio
El pulso entra en el suelo, capas y objetos reflejan — el receptor dibuja un corte en profundidad.
Usos
Servicios enterrados, control de hormigón, arqueología, hielo y permafrost.
Frecuencias
MHz para profundidad, GHz para alta resolución superficial.
Límites
La arcilla húmeda absorbe la señal — el GPR prefiere suelos secos y homogéneos.
Constante dieléctrica y velocidad
La efectividad del GPR depende de la permitividad eléctrica del suelo. Mientras que la arena seca permite una gran penetración, el suelo arcilloso o húmedo disipa la energía rápidamente. Los técnicos utilizan el ajuste de hipérbolas para calcular la velocidad de la onda en tiempo real, garantizando que la profundidad estimada de los objetos enterrados sea precisa.
Aplicaciones espaciales y glaciología
El radar de penetración terrestre se utiliza en Marte para buscar agua y analizar estratos geológicos mediante instrumentos como RIMFAX. En la Tierra, sistemas aerotransportados mapean el relieve bajo el hielo antártico a más de 3,000 metros de profundidad, proporcionando datos vitales sobre cómo el deshielo afecta al movimiento de los glaciares hacia el océano.
Inversión de fase y materiales
El GPR analiza la polaridad de las ondas reflejadas para identificar materiales. Al pasar de arena a metal, la fase se invierte; ante un vacío, no. Esta capacidad permite diferenciar objetos sólidos de cavidades subterráneas con alta precisión técnica antes de iniciar cualquier excavación.
GPR en el espacio: Apolo 17
En 1972, la misión Apolo 17 llevó el GPR a la Luna con el experimento ALSE. Fue la primera vez que se mapeó el subsuelo planetario desde la órbita, detectando capas de basalto a 1,6 km de profundidad y validando el radar para futuras misiones a Marte.